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jueves, 14 de febrero de 2013

Kymco Superdink 300

En estos últimos tiempos pocos Megas GT han despertado tantas expectativas como este Super Dink 300. La verdad es que tenía ganas de probarlo, tenía muchas esperanzas depositadas en él, ya que a mí, que poseo un 250 para mi uso personal, un 400 siempre me ha parecido demasiado y desde siempre he creído que las prestaciones de un 400 con el peso y manejabilidad de un 250 serían lo ideal, ahora lo he confirmado…
Suelo mirarme detenidamente los GT’s que pruebo antes de subirme a sus lomos, así pretendo hacerme una idea inicial de cómo será, miro su asiento e intento deducir su comodidad, observo su manillar, etc. Esta vez no me ha servido de gran cosa, no he dado una. Tengo algo de experiencia con los X-Citing de Kymco: suelen ser máquinas muy personales, agrestes, casi rudas (sobre todo el 500) y muy conducibles y seguras. Este SuperDink me ha roto los esquemas, es indudable que tiene su propia personalidad, muy alejada de los suaves japoneses, pero poco me recuerda a sus hermanos X-Citing.

En Autopista

Es muy cómodo, es grande y su asiento en la zona del pasajero es amplio, por lo tanto su habitabilidad es muy buena para los dos ocupantes y su pantalla y escudo bastante más amplio de lo habitual auguran una gran protección aerodinámica. No te dejan “al aire” ni mucho menos, además, su motor ofrece un buen par y prestaciones muy interesantes para circular con seguridad. Todo esto se alía para que disfrutes, más de lo que imaginas, en ruta.

Para iniciar todo viaje, sobre todo saliendo de una gran capital, es imprescindible pisar algo de autopista. En este terreno, el SuperDink 300 se muestra impecable, con una muy buena aceleración, el nivel de vibraciones (que tanto me alarmaron al arrancar pues me recordaban más a las de un 400 que a las de mi sedoso 250) es casi nulo a alta velocidad. Suerte que tienes un cuentarrevoluciones que te indica que el motor está en su salsa, porque el nivel sonoro del mismo desaparece con el ruido del viento y como de vibraciones… nada de nada… pues eso, súper agradable circular con él por autopista. Del frío ni te acuerdas a poco que recojas las piernas dentro de la protección de su amplio escudo frontal. Goza de una muy buena autonomía (casi 300 km). Como detalle menos logrado en marcha, destacar que los retrovisores, anclados en el manillar, obligan a desviar mucho la vista del frente. El pasajero casi no tiene ninguna queja en este sentido, ya que su asiento es amplio y cómodo, en él puede variar la posición de sus posaderas tantas veces como lo crea necesario, y puede colocarse todo lo cerca del conductor que desee, lo cual le evitará los tan molestos rebufos entre la espalda del conductor y su pecho. Las plataformas fijas están muy bien situadas pero son estrechas y propician que se clave en los tobillos del acompañante un pliegue de la carrocería, es una lástima porque por su culpa no es un lugar perfecto para el segundo de abordo... Como habréis adivinado ha obtenido una buena puntuación en el territorio de las grandes ruteras: un Notable para el Kymco SuperDink 300.

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