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martes, 24 de septiembre de 2013

Presentado el nuevo Honda NSS 300 Forza

6. Mayo 2013 - 19:15 | Jordi Mondelo | Actualidad

 El lugar escogido por Honda para la presentación internacional de su renovado Forza han sido las carreteras de montaña cercanas a Manresa. Su nuevo motor, su mejorada estética y los retoques recibidos a nivel ergonómico llegan para hacer de este GT de aspecto deportivo un scooter más amable, funcional y económico.





La nueva versión 2013 del Forza ya está en el catálogo de Honda desde esta misma semana. Y es que la puesta en escena ha sido este mismo fin de semana, en las carreteras cercanas a la ciudad manresana. Por ellas, los periodistas invitados, han podido comprobar las mejoras conseguidas con el restiling que se ha llevado a cabo sobre este pequeño GT de 300 c.c.
Una mejorada estética, aunque sin perder de vista las anteriores cualidades Sport de su diseño, y algunos retoques a nivel ergonómico ponen al día un scooter que siempre se ha caracterizado por su exclusivo equipamiento, sobretodo en la versión EX, la cual equipaba toda la tecnología al alcance de la marca. Pero precisamente, lo que ha querido hacer Honda ha sido convertir el nuevo Forza en un scooter más accesible para todos los bolsillos, y eso sin contar que el motor es completamente nuevo. Se trata de una mecánica basada en la misma que emplea actualmente el SH 300i, pero incorporando material de baja fricción, cojinetes de rodillos en los balancines de la culata, el pistón descentrado (offset),… todo lo que ya viene siendo habitual en los nuevos motores Honda para hacerlos más respetuosos con el medioambiente y con el consumo de combustible.
En cuanto al precio, una buena noticia, tan sólo 4.699 euros por la versión base y 5.129 para la equipada con sistema ABS. Con estas cifras Honda retira la etiqueta de exclusivo a este modelo que, históricamente, siempre había sido más caro que la competencia.

Comparativa entre Suzuki Burgman 400i - Sym Maxsym 400i: Almas gemelas

21. Mayo 2012 - 0:00 | Jordi Hernández | Comparativas

 El lanzamiento del Maxsym 400i da lugar a uno de los enfrentamientos más interesantes y reñidos de esta temporada. El scooter de Sym, creado a imagen y semejanza del Burgman 400i, pretende desbancar al japonés de su puesto de privilegio. ¿Logrará el taiwanés su objetivo?

Fotos: S. Díaz

El nuevo Maxsym 400 llega para revolucionar una cilindrada que, en los últimos años, había quedado un poco en segundo plano en detrimento de la creciente y cada vez más exitosa cilindrada de 300 cc. A pesar de todo y de todos, el fabricante taiwanés sigue confiando en la cilindrada de los 400 cc, lo que le lleva a competir directamente con el Suzuki Burgman 400, que a pesar de su veteranía sigue siendo todo un referente no sólo en su categoría, sino del mundo del scooter en general.
Si nos fijamos con atención en ambos invitados, resulta obvio que Sym se ha fijado en el buen hacer de la saga Burgman para dar forma a su Maxsym. Desde que el primer prototipo viera la luz a finales de 2009 en el EICMA de Milán, se le ha recriminado cierto parecido con los Burgman, aunque lejos de ser una mera copia, los técnicos taiwaneses han sabido darle su toque particular.
Gran confort
Ambos militan en una categoría en la que el lujo, el confort de marcha y el equipamiento son, aparte de su funcionamiento, detalles muy importantes. Valorar su estética es muy complicado, aunque queda muy claro que en ambos casos dispondremos de productos muy bien realizados, con una calidad de acabados notable y algunos detalles ciertamente originales. Salta a la vista que la posición de conducción ha sido un factor determinante en su diseño, de ahí que ambos ofrezcan unos asientos de enormes proporciones y con espacio de sobras tanto para el pasajero como para el acompañante. Lo bueno es que no se ha perdido de vista la funcionalidad y, para facilitar al máximo el control, especialmente en parado, la altura de las banquetas se ha limitado a 710 mm en el Burgman y 770 milímetros en el Maxsym. Gracias a ellas podremos apoyar fácilmente los pies en parado, lo que aumenta la manejabilidad a poca velocidad (especialmente en el caso del Suzuki) y los hace bastante más maniobrables y seguros en situaciones de tráfico denso.
Cómo no, los dos asientos llegan con sus respectivos apoyos lumbares, lo que, sumado a unas plataformas (de tamaños similares) que nos ofrecen la posibilidad de estirar las piernas hasta la parte baja del contraescudo y unos manillares bien situados (especialmente en el caso del Sym colocado un poco más alto y más cerca del cuerpo), dan lugar a dos posiciones de conducción muy relajadas y confortables.
Protección de lujo
Pero si es de confort de marcha de lo que hablamos, no podemos olvidarnos de un aspecto tan importante como la protección aerodinámica que suele ser una cualidad innata en los scooters de filosofía gran turismo como los que aquí analizamos.Cabe decir que en este aspecto, el scooter de Hamamatsu se encuentra un paso por delante de su rival; su parabrisas es más ancho en la parte superior, lo que unido a la baja colocación de su asiento nos permite escondernos mejor tras él.
Verdaderamente el Maxsym está muy cerca del Suzuki en este sentido y, como nota positiva, hay que valorar que, aunque con cierta dificultad, nos deja variar la altura de su pantalla para adaptarse mejor a las exigencias y preferencias del conductor. También hay que destacar las aerodinámicas formas de sus escudos frontales, ya que, gracias a su funcional diseño y amplitud, las piernas gozarán de una protección igual de buena que el tronco o la cabeza.
Y de nuevo resaltaremos las buenas maneras del Burgman, ya que su escudo es el más ancho de los dos y, por si fuera poco, remata su parte superior con

unas derivas que desvían con gran efectividad el viento que se dirige hacia nuestras manos.
Diferencia generacional
Repasando todo lo anterior, hay que reconocer que te entran ganas de ponerte a los mandos de cualquiera de ellos y comenzar a averiguar de lo que son capaces en marcha. Siendo sinceros, hay que destacar la buena labor de ambos fabricantes en este aspecto, pues nos obsequian con scooters muy agradables de conducir, bien dotados y diseñados para proporcionar a sus propietarios lo mejor en comportamiento.Aunque los dos son dignos de admirar, la parte ciclo es posiblemente uno de los apartados donde más se nota la diferencia de edad entre nuestros invitados. Mientras el scooter japonés estructuralmente es un vehículo más tradicional, la mayor juventud del taiwanés le ha permitido incluir una serie de avances tecnológicos que, en marcha, marcan las diferencias. Es cierto que fundamentalmente los dos coinciden en muchos elementos, pero el Maxsym disfruta de ventajas como una tija de doble pletina que sujeta las barras de su horquilla y unos neumáticos con tecnología radial que suponen un aliciente extra a la hora de juzgar su comportamiento.
A simple vista puede no parecer mucho, pero éstos son de ese tipo de detalles que acaban decantando la balanza hacia un lado o el otro. Y es que gracias a ellos el tren delantero del scooter taiwanés tiene un mejor aplomo, el tacto sobre la rueda anterior es mucho mejor, lo que nos proporciona una mayor confianza, por ejemplo, en la entrada de las curvas.También se ve notablemente mejorada la estabilidad, en especial gracias a los neumáticos radiales, que se deforman menos a altas velocidades y hacen que el Maxsym pise con mayor precisión y sin balanceos.
Difícil de batir
Aunque Sym ha sabido plantar batalla a todo un referente como el Burgman, obviamente, el scooter de Hamamatsu no va a dar su brazo a torcer tan fácilmente. Ser el número uno de la categoría durante tanto tiempo no se logra por casualidad y, a pesar de su veteranía, el japonés todavía puede sorprender a más de uno.Un dato a destacar es la nobleza de las suspensiones, que actúan con mayor progresividad y, sobre todo, suavidad que las del Sym. Absorben las irregularidades del asfalto de forma impecable, mientras que el Maxsym, con un reglaje de serie bastante más contundente, muestra cierta brusquedad en las mismas condiciones. Debido a ello el confort en marcha se convierte en un muy buen argumento del Burgman, que por si fuera poco nos obsequiaba en esta unidad de pruebas con sistema antibloqueo de frenada, un dispositivo que habrá que esperar unos meses más para verlo en el scooter taiwanés.Dejando el ABS aparte, los dos GT nos brindan una potencia de frenada impresionante, ambos disponen de los recursos necesarios para que así sea y, aunque existe alguna diferencia en lo que se refiere al tacto, no podemos hacer más que otorgar una excelente nota a nuestros invitados en este aspecto.
Máxima igualdad
Como podréis haber visto en lo que llevamos de comparativo, la igualdad entre ambos scooters es máxima, pero aún puede ser mayor si nos fijamos en el apartado mecánico. Y es que Sym ha calcado prácticamente los movimientos de sus competidores dando a luz un monocilíndrico 4T LC DOHC 4V inyectado, que ofrece unos resultados muy parecidos a los del veterano motor de Suzuki. Si no fuera porque Sym ha incorporado algunos detalles de cosecha propia como el recubrimiento cerámico del cilindro, se diría que existen quizás demasiadas similitudes entre uno y otro…
Pero bueno, puestos a comparar, la veteranía del Burgman se aprecia también en este aspecto, su motor no vibra demasiado, pero deja notar en mayor medida las pistonadas de su monocilíndrico que, todo hay que decirlo, se encuentra en un excelente estado de forma.
Por su parte, el propulsor del Sym funciona como un reloj, con tal finura, que en ocasiones puede parecer que tiene un empuje inferior al de su oponente. En la práctica, esto es algo totalmente incierto, pues circulando codo con codo, ambas mecánicas alcanzan unos resultados sorprendentemente parecidos. Por poneros algunos ejemplos, los dos fabricantes anuncian una potencia que ronda los 34 CV sobre las 7.000 vueltas, extrajimos una media de consumos de 5 litros en los dos y en una aceleración de 0 a 100 km/h calcan sus resultados… Increíble, ¿no?
Si somos especialmente puntillosos, observaremos que el motor del Sym tiene un empuje un poco mejor a altas vueltas y que su desarrollo se estira un poco más, lo que le confiere una velocidad punta final algo mayor y, como podéis imaginar, muy por encima de los límites legales establecidos.
De todo un poco
Está claro que quien se interesa por un scooter como los que hoy comparamos busca algo diferente al resto, aunque el comportamiento es algo muy importante en la valoración final de un vehículo, en el caso de nuestros invitados el nivel de equipamiento ofrecido también toma una importancia vital de cara a atraer a nuevos clientes.
Burgman y Maxsym son unos verdaderos superdotados en lo que a equipamiento de serie se refiere, pero si hay algo en lo que realmente destacan, es, muy especialmente, en capacidad de carga. Los cofres de ambos son auténticos baúles en los que podremos depositar cantidad de objetos diversos; maletines, mochilas de ordenadores portátiles e incluso un trolley de viaje en el caso del Burgman. Mientras, en lo que a cascos se refiere, en los dos tendremos el espacio suficiente para dejar un par de cascos integrales, aunque sólo en el caso del Suzuki caben sobradamente sin la necesidad de hacer malabarismos para que el asiento cierre bien.
En el caso de los habitáculos que hay bajo los asientos, sus creadores han pensado prácticamente en todo, ya que, además de por su capacidad, ambos cofres sobresalen por disponer de un fondo tapizado para evitar rayadas, potentes luces de cortesía, amortiguadores que mantienen el asiento abierto o, en el caso de Sym, dos anclajes para aumentar la seguridad cuando está cerrado.
Como complemento a los cofres se han colocado tres guanteras en cada uno de ellos, justo detrás del escudo y, sorprendentemente, en idéntica disposición.
La más grande de ellas la encontramos frente a las rodillas y, por seguridad, dispone de cerradura. Aunque son muy similares, la del Suzuki cuenta con algo más de capacidad, además, también en los dos se ubica una toma de 12 V para recargar dispositivos móviles y, sólo en el caso del Maxsym, una toma de 12 V de tipo USB.
Para terminar, de nuevo en ambos se han instalado un par de guanteras en los extremos superiores del contraescudo destinadas a objetos de menor tamaño. Aunque a priori parecen iguales, el mecanismo de cierre con tapas basculantes del Burgman ofrece una mejor accesibilidad una vez abiertas, algo que se agradece sobre todo con los guantes puestos.
Elección complicada
Resulta sorprendente la competitividad del Burgman frente al recién llegado Maxsym. El japonés soporta bastante bien los envites del taiwanés, a pesar de la diferencia de edad. De todos modos, si hay algo por lo que destacan los scooters de Sym, es precisamente por el equipamiento de serie que ofrecen, lo que, unido a su mayor novedad, da como resultado un equipamiento algo más actual y nutrido que el de su rival.
Y es que el Maxsym incluye componentes tan funcionales como el sistema eléctrico para abrir el cofre, las estriberas del pasajero automáticas, la regulación de ambas manetas de freno o el botón para bloquear el encendido que hay bajo el asiento.  Al mismo tiempo, junto con el Burgman, también comparte elementos como el freno de estacionamiento, la piña de contacto con bloqueo magnético o caballetes laterales con desconectadores de seguridad que no por ser elementos más comunes son menos interesantes.
Sea como sea, el Maxsym ha logrado poner en serios apuros a todo un veterano como el Burgman. Para ello sólo le ha bastado seguir su ejemplo y, en la medida de lo posible, mejorar la oferta de Suzuki con un modelo más actual y moderno.
Por si fuera poco, Sym también echa mano de uno de sus sobradamente conocidos puntos fuertes, como a su habitualmente equilibrada relación calidad-precio que, a pesar de ser la gran novedad de la categoría, le lleva a esgrimir un precio aún más bajo que el del GT de Suzuki… El Sym se estrena con un precio de promoción de 5.199 euros hasta final de mes o de existencias, mientras que Suzuki ofrece hasta abril gratuitamente una ampliación de la garantía hasta los cuatro años, o bien los gastos de matriculación. ¡Esto es la guerra!
Suzuki Burgman
Solo +

Suspensiones cómodas
Estética y acabados
Confort de marcha
Capacidad cofre
Solo -
Concepto veterano
Precio
Cómo va en…
Ciudad
El Suzuki es el mejor ciudadano de los dos, su radio de giro es un poco más cerrado y, como llegamos mejor al suelo, se maniobra con mayor facilidad y confianza
Carretera
Como de costumbre, el Burgman se comporta de forma genial en este terreno, aunque en conducción alegre su eje anterior se muestra un poco más ligero y las suspensiones más blandas.
Autopista
¡Genial! Por autopista el mega de Suzuki saca a relucir sus excelentes cualidades, proporcionando a su propietario una protección aerodinámica y confort excelentes.
SYM
Solo +

Comportamiento en curva
Estabilidad general
Precio ajustado
Equipamiento
Solo -
Maniobrabilidad en parado
Acceso pasajero
Cómo va en...
Ciudad
En ciudad, el Maxsym se muestra un poco más lento que su oponente. No gira con tanta facilidad como el Burgman a baja velocidad.
Carretera
Divertidísimo. Chasis y suspensiones realizan una labor estupenda, hasta el punto de permitirnos ciertas alegrías en conducción deportiva.
Autopista
El scooter de Sym también resulta perfecto en largos desplazamientos por autopista, aunque su parabrisas cubra un poco menos a la altura de la cabeza.
Prueba publicada en el número 1867 de Solo Moto

06.11.2011 | Pruebas
El Maxsym 400i es el modelo de mayor cilindrada del fabricante taiwanés. Tras un elaborado trabajo de ingeniería, con centenares de miles de kilómetros de pruebas, llega a nuestro país auspiciado por el buen hacer de los scooters de la marca y por una relación calidad-precio fuera de lo común.

Comparativa entre Kymco Super Dink 300i ABS vs. Sym Joymax 300i GTS

 20. Mayo 2013 - 20:08 | Jordi Hernández | Comparativas

Hace tiempo que los scooters GT de gama alta han dejado de ser una exclusiva de los fabricantes europeos y japoneses. Desde taiwán, uno de los principales productores mundiales de scooters, nos llegan modelos cada vez más lujosos y sofisticados. Vamos a conocer lo que Kymco y Sym, las firmas más poderosas de este país asiático, nos ofrecen en la cilindrada de 300 c.c.



Fotos: Juan Pablo Acevedo y Santi Díaz
La rivalidad entre Kymco y Sym es total, son los fabricantes de scooters más potentes de su país de origen, Taiwán, y su enfrentamiento hace tiempo que dejó de estar limitado a sus fronteras, ya que ambos se han expandido por todo el globo con unas gamas que rivalizan encarnizadamente en todas las categorías y cilindradas. En nuestro país se encuentran a un nivel altísimo, en pocos años se han colocado entre los mejores, sin ningún miedo a enfrentarse cara a cara con las firmas europeas y japonesas y, en la mayoría de los casos, ofreciendo productos de una calidad muy alta a precios realmente competitivos.
Enemigos íntimos
El enfrentamiento de hoy se centra en la cilindrada de 300 c.c., donde Kymco tiene uno de sus grandes valedores, el Super Dink, que en este ocasión participa con la versión más alta de la familia, dotada con frenada antibloqueo ABS. Los Super Dink han sido uno de sus mayores éxitos comerciales. Prácticamente desde su aparición lograron captar muy rápido la atención del público -ya sea en la cilindrada de 125 c.c. o en la de 300 c.c.-, gracias a su inmejorable oferta basada en un diseño muy innovador, en una parte técnica de calidad y un comportamiento especialmente interesante fuera de la ciudad.
Su oponente de hoy es el nuevo Sym Joymax 300i GTS, heredero directo de los anteriores GTS 300i y profundamente remodelado este mismo año para pelear en igualdad de condiciones con su eterno rival. A una carrocería completamente nueva -aún más elegante y atractiva-, Sym le ha sumado un chasis totalmente remodelado y un motor revisado que le ha permitido ganar algo de potencia y mejorar sus emisiones. Al mismo tiempo, mantiene su excelente nivel de equipamiento, que incluso ha recibido algunas novedades para seguir siendo el mejor dotado de su categoría en este aspecto.
Aunque rivales, cada uno de nuestros invitados tienen un estilo muy particular. Mientras el Joymax se muestra como un scooter muy apto para ciudad y completamente adaptado a este medio, el Super Dink ofrece lo mejor de sí en los desplazamientos por carretera o autopista. Todo ello se debe a su concepción, sus motores y al equipamiento que han recibido sus partes ciclo, ya que en lo que a diseño se refiere, ambos disponen de todo lo necesario para ser considerados unos GT de pies a cabeza.

Mismo fin, diferente estilo
Entre los gran turismo, el tamaño importa: son por diseño scooters con unas proporciones superiores a la media para garantizar el máximo confort de marcha y la protección aerodinámica de sus ocupantes. A pesar de ello, desde el puesto de mando, el Super Dink tiene un aspecto más voluminoso; su escudo frontal y carrocería en general son más anchos, de ahí que su movilidad urbana sea un poco inferior a la del Joymax. El scooter de Sym es un GT de los de antes, con un asiento ligeramente más bajo y estrecho por la parte anterior para que podamos apoyar fácilmente los pies en parado, una carrocería relativamente compacta para pasar bien entre coches y no demasiado largo para, junto a su buen radio de giro, poder sortear los obstáculos sin problemas.
Con tanto espacio, las posiciones de conducción son generalmente cómodas en los dos, aunque el Sym está un poco mejor solucionado gracias a un asiento más acogedor -su apoyo lumbar es el mayor de los dos- y mejor mullido, y a una plataforma reposapiés más baja y que permite estirar más cómodamente las piernas.
El Super Dink resulta un poco más deportivo en este sentido. En él se carga más peso hacia delante, el asiento es más voluminoso y duro, para que podamos movernos mejor, y el manillar tiene sus dos niveles menos marcados que en su oponente.
En cuanto a los acompañantes, los dos lo tienen todo para satisfacer al pasajero más exigente; las estriberas bien situadas, cuentan con asas de gran tamaño, las porciones de asiento son espaciosas, etc. Pero el Joymax tiene una ligera ventaja en este sentido, y es que de serie llega con un pequeño respaldo en el que poder reposar nuestras lumbares, lo que hace casi innecesario que el pasajero deba sujetarse en sus agarraderas.
En lo referente a la protección, tampoco hay nada que se les pueda reprochar. Mientras el Kymco es muy eficiente en la parte baja, debido a que su aerodinámico escudo es ligeramente más ancho y envolvente, el Joymax logra darle la vuelta a la situación en la parte alta, donde su parabrisas, más ancho, cubre mejor puntos como los hombros. Respecto a la altura, son más o menos iguales; en los dos nuestros ojos quedarán junto por encima, lo que nos evitará tener que mirar a través de ellos, ya que al menos en el caso del Sym la visión se distorsiona un poco.

Dos personalidades
Como ya hemos dicho, sus capacidades son muchas, pero también es cierto que por su equipamiento, comparativamente hablando, cada uno de ellos está mejor adaptado a un uso que a otro. Aparte de a su diseño exterior y dimensiones, esto también se debe al equipamiento técnico recibido. Por un lado, centrándonos en las suspensiones, el Joymax cuenta con un pack más confortable. Su horquilla convencional de 37/88 mm y los amortiguadores posteriores de 92 mm son más suaves de reacciones; su dulce reglaje absorbe con mayor bondad los baches, aunque quizás los cuartos traseros resulten excesivamente blandos a la hora de circular rápido por carretera.
En este terreno, el Super Dink no le da muchas opciones. Puede que en ciudad y sobre asfalto muy bacheado su horquilla de 37/113 mm y los amortiguadores de 100 mm se comporten de forma más brusca, pero en carretera, especialmente en tramos revirados, esa contundencia sujeta a la perfección el scooter, evitando balanceos o movimientos extraños, como sucede en ciertas ocasiones con su rival.
Ninguno de los dos es extremadamente rápido en la entrada en curvas, pero la dirección del Kymco resulta menos pesada que la de su oponente, que a la hora de gestionar la entrada en los virajes es un poco más lento.
A pesar de las diferencias, la estabilidad es muy buena en los dos. Como de costumbre tienen una distancia entre ejes considerable, especialmente el Kymco, con 1.553 mm, y además se aposentan sobre unas llantas de buena altura (14” delante y 13” detrás), sobre las que se han montado unos neumáticos de gran sección. Aparte, el Joymax parece centrar el peso un poco más abajo que su rival, mientras que el Super Dink, con la ayuda de su rígido bastidor y las suspensiones, se sujeta perfectamente sobre el asfalto en cualquier velocidad y ángulo de inclinación.
En comparación con sus homónimos de 125 c.c., nuestros invitados ya comienzan a tener un peso considerable, lo que provoca ciertas inercias en la conducción y nos obliga a ejercer un mayor esfuerzo en los cambios de apoyo y a estar más atentos, sobre todo en las frenadas.

Virtuosos
Lo bueno es que no debemos preocuparnos en exceso en este aspecto, pues ambos fabricantes no han escatimado lo más mínimo a la hora de dotar sus criaturas con dos complejos y eficientes sistemas de frenada para garantizarnos la máxima seguridad posible.
El más evolucionado en este sentido es el Super Dink, que con la ayuda de todo un especialista como la firma alemana Bosch disfruta de un competitivo sistema antibloqueo de frenada ABS de gran eficacia y respuesta. En su caso actúa sobre los dos discos de 260 y 240 mm (ambos con pinzas de 2 pistones) y controla con suma rapidez su reacciones para actuar siempre que sea preciso. En el eje anterior, el nivel de intrusión es mínimo, favoreciendo una conducción muy natural, pero no en el eje posterior, posiblemente debido a la gran potencia de su pinza, ya que si apretamos con fuerza o mucha brusquedad la maneta izquierda, notaremos enseguida las pulsaciones que nos indican que el ABS ha entrado en escena.
Por el momento no existe una versión ABS del Joymax, pero en futuras actualizaciones está prevista su incorporación. Por el momento, Sym no ofrece un buen conjunto caracterizado por la utilización del sistema de frenada combinada CBS complementado por dos discos de 260 y 240 mm con pinzas de dos pistones como su rival. La verdad es que en los dos casos dispondremos de todo lo necesario para garantizar nuestra seguridad, y disfrutaremos en todo momento de una potencia y tacto excelentes sea cual sea nuestra elección.

Potencia bruta
Técnicamente, uno de los principales atractivos de scooters como nuestros invitados es la potencia y contundencia de sus motores. Los 300 c.c. poco a poco han ido sustituyendo a los anteriores dos y medio, no sólo porque se ve incrementada la potencia y las prestaciones respecto a éstos, sino también porque gracias al par disponible tienen una banda de utilización más amplia y aprovechable.
El Super Dink es todo un coloso en este sentido. Su monocilíndrico 4T LC SOHC 4V tiene una cilindrada exacta de 298,9 c.c., lo que le hace ser el más potente de la clase, con 32,8 CV. Lo virtuoso es que esta potencia está disponible y repartida por toda la gama de revoluciones. Desde bien abajo y hasta que alcanza el máximo régimen, el propulsor de Kymco demuestra un empuje brutal. Esto se traduce en una capacidad de respuesta contundente, secundada por un desarrollo relativamente corto, gracias a que va sobrado de potencia y que nos permite acelerar y recuperar con extraordinaria rapidez.
Aunque muy rápido también, el Joymax, con su propulsor con una arquitectura parecida pero de 278,3 c.c. exactos y una potencia de 29,5 CV, es más dócil y su entrega resulta bastante más suave. No tiene un carácter tan explosivo como el Kymco, aunque, por otro lado, su funcionamiento es mucho más fino y no tiene una retención tan brusca como la de rival al cortar gas y, además, vibra mucho menos, por lo que en conducción tranquila es más agradable de conducir.
Como era de esperar, con tales prestaciones los consumos se ven un poco comprometidos, aunque para tratarse de unos scooters que rondan los 30 CV y de gran tamaño y peso, las cifras, que en ambos casos se sitúan ligeramente por encima de los 4 litros a los 100 km, no parecen tan imposibles. Lo mejor de todo es que la capacidad de sus depósitos, que rondan los 12 litros, está pensada para que podamos recorrer el mayor número de kilómetros sin tener que pasar por la gasolinera; de hecho, realizando una conducción tranquila y sin cometer demasiado excesos, como, por ejemplo, abrir el acelerador a fondo en la salida de los semáforos, podremos extraerles fácilmente una autonomía de cerca de 300 kilómetros.

A todo lujo
Por sí solos, su comportamiento y el equipamiento tecnológico de nuestros invitados ya serían argumentos suficientes para hacerse con sus servicios, pero tratándose de scooters GT, la cosa no puede parar ahí. Son modelos en los que el lujo y el equipamiento de serie toman un papel protagonista, pues en la mayoría de los casos los GT se sitúan en el top de gama de sus respectivos fabricantes.
La verdad es que no les falta prácticamente de nada a nuestros invitados, sobre todo en el caso del Joymax, que se ha visto potenciado por todo un largo listado de elementos que no sólo nos harán la vida más fácil, sino que además nos permitirán pavonear de nuestro scooter por lo mucho que ofrece.
Uno de los apartados en lo que más destaca es en el de iluminación, ya que, además de con lo habitual, cuenta con luces automáticas, como en el mundo del automóvil, e incluso faros antinieblas en los laterales del escudo (los intermitentes están integrados en los retrovisores). Al mismo tiempo, incluye la tecnología led en componentes como los intermitentes o el piloto posterior, lo que es un valor añadido de cara a nuestra seguridad.
En capacidad de carga, los dos andan de maravilla, poseen unos cofres diseñados para albergar dos cascos integrales, ganchos retráctiles y guanteras que nos facilitarán muchísimo el transporte de todo tipo de objetos, sin importar su tamaño ni peso.
Como no podía ser de otro modo, ambos nos mantendrán completamente informados de su funcionamiento a través de dos cuadros de instrumentos superdotados en información y con un diseño limpio y claro que facilita muchísimo su comprobación, para que no tengamos que apartar la vista de la carretera más que el tiempo imprescindible.
El lujo es algo a lo que tampoco tendremos que renunciar, su capacidad de adaptación, la seguridad ante un posible robo, etc. En todo destacan, pues han sido equipados con detalles como las manetas regulables del Kymco, los bloqueos magnéticos de seguridad en las piñas de contacto o hasta un desconectador de batería en el caso del Sym, y un largo etcétera para hacernos sentir, de todas, todas, en unos scooters únicos.
Conclusiones
Por 4.440 euros tendremos el Kymco Super Dink 300 dotado de ABS (sin ABS por 3.990 euros), por lo que se ofrece aun excelente precio, mientras que el recién llegado Sym Joymax 300, con frenada combinada CBS, cuesta 4.829 euros, con un inmejorable equipamiento a todos los niveles. La diferencia de menos de 400 euros, menos de un 10 %, no creemos que sea decisoria, pues están muy igualados prácticamente en todo, con lo que ya entran en función detalles como la estética, diseño o la cercanía del concesionario para tomar la decisión final, ¿con cuál te quedas?
Kymco Super Dink 300i ABS
A FAVOR
Comportamiento interurbano
Relación calidad-precio
Confort de marcha
Respuesta motor
Frenada ABS
Mejor precio
EN CONTRA
Movilidad en parado
Asiento durillo
Sym Joymax 300i GTS

A FAVOR
Comportamiento urbano
Equipamiento de serie
Confort de marcha
Altura asiento
Frenada CBS
EN CONTRA
Susp. posterior blanda
Acceso pasajero
Precio

Prueba publicada en el  Solo Scooter nº160
Si quieres el número puedes pedirlo a nuestro departamento de suscripciones